En este momento exacto, el gusano está escondido en su crisálida ajeno del mundo. Se está transformando por completo en un ser que ni el mismo puede llegar a imaginar. Un día notó como la primavera estaba llegando y él se encontraba preparado para enfrentarse a una nueva realidad. Desplegó sus alas de color añil y amarillo... y voló; las batía con una libertad inmensa, se sabia libre y descubrió que no por ser la flor muy vistosa y bonita tenía buen polen.
